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¿Por qué las discográficas han vendido sus acciones de Spotify? ¿Por qué las discográficas han vendido sus acciones de Spotify?
El pasado 3 de Abril de 2018, Spotify hacía su salida oficial a la bolsa pública de NY a través de una operación financiera... ¿Por qué las discográficas han vendido sus acciones de Spotify?

El pasado 3 de Abril de 2018, Spotify hacía su salida oficial a la bolsa pública de NY a través de una operación financiera llamada “Direct Listing”, la cual a diferencia de una IPO (Initial Public Offering) no involucra intermediarios de Wall Street que se encarguen de mover las acciones, sino que las acciones simplemente se ofrecen directamente al público.

Poco después que finalizara el primer mes desde que Spotify salió a la bolsa pública en los EEUU, tres importantes grupos de accionistas habían vendido la totalidad o parte de sus acciones en la compañía: Sony Music, Merlin y más recientemente, Warner Music.

La primera en hacerlo fue Sony: el mismo día en que la compañía se hizo pública vendió 17% de sus acciones, y para el 1 de Mayo ya había vendido el 50% de su 5.7%, dejándole con un poco menos del 3% en la compañía. Merlin liquidó el 100% de su 1% en acciones en las semanas siguientes, desembolsando un aproximado de más de $100 millones según cálculos de MBW.

Por último, Warner Music anunció a principios de Agosto 2018 que también vendía el 100% de sus acciones en Spotify, que equivaldrían a un 2% en la compañía para cuando salió a la bolsa. Vivendi, el conglomerado propietario de Universal Music Group es la única discográfica que aún mantiene la totalidad de sus acciones, que tienen un valor de unos €456 millones.

Con esto, dos de las tres grandes discográficas y el conglomerado que agrupa a los sellos independientes, dejaron de ser accionistas mayoritarios dentro de la compañía que para algunos representa el futuro de la industria musical, una tendencia que no pasa desapercibida.

Según un reporte de Variety, cuando se le preguntó al CEO de Warner Music Group, Steve Cooper por el motivo de la venta, su respuesta fue bastante tajante: “Para no caer en malinterpretaciones acerca de la lógica de nuestra decisión de vender, permitidme ser claro: nosotros somos una compañía de música y nuestra naturaleza no es la de mantener a largo plazo acciones públicas en otra compañía. Esta venta no tiene nada que ver con nuestra opinión sobre el futuro de Spotify, pues somos extremadamente optimistas en cuanto al futuro del streaming, el cual apenas acaba de comenzar a cumplir su potencial a una escala global. Nuestra expectativa es que Spotify continúe jugando un papel significativo en ese crecimiento”.

Sin embargo, Warner Music Group no es simplemente una compañía de música sino que es propiedad de la firma de inversión Access Industries, la cual si está definitivamente en el negocio de mantener acciones públicas de otra compañía a la largo plazo.

Por su parte, el CEO de Merlin, Charles Caldas, indicó al anunciar la venta de sus acciones que “Merlin es una organización cuyo único propósito es maximizar el valor de los derechos de sus miembros y no acumular riquezas sino mantener solo lo necesario para operar. Mantener una posición de accionista dentro una compañía pública está fuera de nuestra misión, por lo cual hemos liquidado rápidamente nuestras acciones en Spotify y hemos repartido las ganancias entre nuestros miembros elegibles”.

Obviamente ambos casos son diferentes, pues no todos los días la industria independiente tiene la oportunidad de recibir dividendos de esa magnitud para sus artistas, lo cual ha representado una buena oportunidad para inyectar cierto capital a sellos y distribuidoras independientes que de otro modo no podrían obtenerlo. Sin embargo en el caso de las grandes discográficas las motivaciones pueden ser de otra naturaleza.

Es lógico asumir que compañías de la talla de WMG  y Sony Music tienen experticia dentro de la industria y que al ser accionistas de Spotify tendrían cierta ventaja, sobre todo en cuanto a estar al tanto de cómo funciona la compañía y cuáles son sus próximas decisiones importantes, especialmente cuando la compañía en cuestión acumula pérdidas millonarias.

¿Es posible que esto último sea el motivo por el cual las grandes discográficas han decidido retirarse del accionario de Spotify? Desde su fundación en 2008, Spotify no ha logrado dar ganancias en ninguno de sus ejercicios, por el contrario sus pérdidas acumuladas y gastos operativos tienden a crecer cada año.

El día siguiente a la salida a la bolsa de Spotify, la revista Forbes publicó un artículo detallando las razones por la cuales no recomendaba la adquisición de acciones en la compañía, siendo justamente lo anterior una de ellas.

La misión de Spotify es admirable en tanto que ha permitido crear un producto excelente para los consumidores de música, para anunciantes y también para los artistas, sin embargo con todas sus buenas intenciones, no ha descifrado aún cómo llevar el negocio a flote y ha perdido enormes cantidades de dinero. Según su propio folleto para accionistas, la empresa dice “Desde nuestra fundación hemos incurrido en pérdidas operativas significativas y para el 31 d Diciembre de 2017 hemos acumulado un déficit de €2,427 millones”.

Asimismo indican que han “incurrido en costos significativos de licencias y continúan pagando royalties a las discográficas, editoriales y otros titulares de derechos por el contenido. Si no podemos generar ingresos a una velocidad que exceda nuestros gastos operativos, incluyendo pagos de derechos, no seremos capaces de lograr o sostener la rentabilidad”.

No suena como un buen augurio para futuros accionistas. Sin embargo, aunque es cierto que los costos de licencias de la música presente en Spotify son bastante elevados, también es cierto que la compañía, aún en vista de su incapacidad para generar ganancias, no repara en gastos que pudiesen ser más modestos, como por ejemplo la firma de un acuerdo de alquiler de 14 pisos dentro del WTC en New York, con un precio de $2.7 millones al mes.

Una visión alternativa

Aún visto todo esto, otros analistas ofrecen una alternativa al por qué las discográficas han decidido no continuar su relación con Spotify como accionistas y mantener únicamente una relación como proveedor de contenidos: las discográficas, aún sin ser accionistas, ya han invertido y siguen invirtiendo significativamente en Spotify.

El streaming es sin duda el formato que impulsa el consumo de música y genera más ingresos para la industria luego de más de una década de baja en las ventas. En 2017 los royalties por streaming representaron dos tercios de los ingresos por música grabada en los EEUU inyectando cerca de $5.7 mil millones solamente en ese mercado, un número que solo se proyecta a seguir creciendo.

Spotify genera solamente una parte de esos ingresos, ya no es el líder de mercado en suscripciones de streaming en los EEUU, recién superada por Apple Music en ese territorio, ni tampoco es el principal proveedor de música gratuita (YouTube).

Normalmente es una decisión inteligente la de vender acciones en una compañía tan pronto como sea posible, cuando esta compañía ya representa una gran fuente de ingresos por otras vías, y debido a la naturaleza de la relación entre Spotify y las discográficas, se da por sentado que éstas últimas ya han invertido fuertemente en el futuro de la compañía, pues si no tuviesen fe en Spotify, no permitirían que su música estuviese allí.

Por otro lado, algunos expertos del sector financiero dan buenos augurios a las acciones de Spotify, en contraste con lo proyectado por Forbes tan solo un día luego de la puesta en venta de sus acciones. Tomando en cuenta no solo la columna vertebral del negocio que es el streaming de música, Spotify tendría un gran potencial de monetización en otros espacios, como el big data, herramientas analíticas, marketing de giras, ticketing, ventas de merchandise y otras vías a través de las cuales podría ofrecer soporte a los artistas.

Aún cuando Spotify definitivamente tiene obstáculos a superar y su capacidad para dar ganancias en algún momento todavía se cuestiona, la compañía aún se encuentra bien posicionada para seguir sumando suscriptores y usuarios y en el largo plazo se proyecta que el streaming será el principal formato de consumo de música a nivel global. A pesar de los actuales inconvenientes, Spotify se perfila como el gran protagonista de ese futuro.

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Julia Hernández Ruza
Editora Senior de IndustriaMusical.es desde 2014. Ha trabajado como Project Manager en el British Council con artistas independientes como Quantic, Huw Stephens, Young Legionnaire y Reeps One. Con estudios de Comunicación Social, Marketing y Music Business, actualmente también se dedica a proyectos freelance en el ámbito musical y digital
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