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¿Es este el futuro del crowdfunding? ¿Es este el futuro del crowdfunding?
Muchos expertos están de acuerdo en que estamos en una era dorada para los artistas, en cuanto a la posibilidad de ganarse la vida... ¿Es este el futuro del crowdfunding?

Muchos expertos están de acuerdo en que estamos en una era dorada para los artistas, en cuanto a la posibilidad de ganarse la vida con su música, sin embargo esto no significa que todo sea color de rosa. Según estadísticas recientes, Apple Music, el segundo servicio de streaming del mercado, paga por cada reproducción promedio de $0.0056 a las discográficas (las cuales se quedan con aproximadamente el 75%, según el acuerdo de royalties que tenga con el artista). El primer servicio de streaming, Spotify paga aproximadamente $0.0032.

Lograr que estas fracciones de centavos se acumulen en una cantidad significativa es un constante reto para los artistas, quienes también tienen que encarar el hecho de que, gracias al modelo de distribución de regalías de los servicios de streaming, están obligados a compartir los ingresos que genera su música con las grandes superestrellas.

En su defensa, las compañías de streaming con frecuencia buscan nuevas formas de ayudar a los artistas a aumentar sus ingresos. Es por ello que YouTube adquirió la compañía Bandpage hace tres años, una compañía que dirige a los fans a las páginas de merchandise de los artistas. Y es también la razón por la que Spotify ha asomado la posibilidad de implementar un sistema de «propinas» en su plataforma, un sistema que permitiría a los fans depositar dinero directamente en los perfiles de sus artistas favoritos.

El concepto de los fans pagando directamente a los artistas no es una idea nueva, sin embargo en la mayoría de los casos estos fans van a querer algo a cambio. El crowdfunding para artistas es harto conocido en la industria de la música gracias a sitios como Kickstarter, Patreon y la recién fallida PledgeMusic, cuya mala administración de los fondos depositados por los fans ha dañado fuertemente la reputación de este tipo de servicios.

Sin embargo, un nuevo enfoque centrado en el streaming está ganando atención, cimentado sobre la base de la idea de «propinas» que gustó tanto a Daniel Ek.

¿Si pudiésemos invertir nuestro propio dinero en la música de un artista, así como se invierte en la bolsa, disfrutando de un generoso retorno de inversión si ese artista se convierte en el próximo Drake o Billie Eilish, lo haríamos?

Esta idea fue explorada inicialmente por la startup alemana Sellaband, fundada en 2006 y respaldada por una financiación de $5 millones, que desafortunadamente fracasó como negocio en 2010. Nueve años después, expertos finanieros están revisando la idea, que gracias a un negocio dominado por el streaming, podría estar en el momento adecuado para su aplicación.

Recientemente, apareció una nueva compañía de crowfunding de capital, respaldada por dinero semilla del grupo de inversión Tagehus y de Eastate, una compañía parte del East Capital Group, inversionista de Spotify.

Con base en Estocolmo, Corite es principalmente un distribuidor digital como TuneCore, que agrega la música de un artista a los distintos servicios digitales como Spotify, Apple Music, Pandora, TIDAL, etc. Pero tiene un giro particular, permite a los artistas recaudar dinero al venderle una parte de sus royalties futuras a sus fans.

A través de Corite, los artistas pueden establecer la duración y el porcentaje de sus ingresos que un fan o grupo de fans, recibirá a cambio de su inversión. Los artistas mantienen la titularidad de sus derecos de autor, pero tienen una obligación contractual de compartir un trozo de sus ganancias futuras con sus seguidores. EL CEO y el COO de Corite, Mattias Tengblad y Emil Angervall, fueron los responsables de crear la playlist Digster durante su tiempo trabajando para Universal en Suecia. El duo también creó el servicio de distribución Spinnup para Universal, como un rival para TuneCore.

«Creemos que el fan funding, como una nueva forma de financiar artistas, abarcará un gran porcentaje del mercado dentro de cinco o diez años«, dice Tengblad a Rolling Stone. «¿Somos una amenaza para las grandes compañías? Yo diría que somos una amenaza para el modelo tradicional de la industria».

Fuente: Rolling Stone

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Julia Hernández Ruza

Julia Hernández Ruza

Editora Senior de IndustriaMusical.es desde 2014. BA in Music Business de Middlesex University. Anteriormente Coordinadora del Programa de Music Business de SAE Institute Barcelona y Artistic Project Manager para el British Council. Actualmente involucrada en proyectos dentro del ámbito musical y digital.
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