Jeff Price “Spotify, Youtube y demás plataformas de streaming no se molestan en pagar a los compositores hispanos, por lo que están siendo estafados”

Jeff Price es el fundador y antiguo CEO de TuneCore y actualmente el fundador de Audiam, una compañía que se encarga de recaudar los pagos generados por las plataformas digitales a los compositores y editoriales en los EEUU. En una entrevista exclusiva con Industria Musical, Jeff nos cuenta como Spotify y otros servicios de streaming generan millones de dólares en royalties mecánicas, los cuales no se pagan a los compositores.

IM: Te acercaste a IndustriaMusical.es para hablar acerca de cómo Spotify y otras plataformas de streaming no están pagando a los compositores en el mercado hispanohablante, ¿esto es correcto?

Es correcto, sí. De hecho esto sucede en todos los mercados, pero en particular el mercado de música hispana parece estar siendo explotado mucho más que otros géneros musicales. Me refiero a que la música latina e hispana es increíblemente popular, tiene muchas reproducciones y es una música excelente, y hasta el momento, todo lo que hemos investigado nos dice que este género en particular no está debidamente autorizado y genera mucho más ingresos que otros géneros como el rock, hip-hop, jazz, etc, debido a su popularidad entre la cada vez más creciente población hispana en los EEUU, sin embargo los compositores y las editoriales que les representan están siendo estafados.

IM: ¿Cuáles son los datos que tienes para asegurar esto?

Las leyes estadounidenses son peculiares y distintas al resto del mundo. Para entender la forma en que hemos podido descubrir esto, hace falta entender cómo funcionan las leyes en los EEUU. Vamos a trabajar con un ejemplo: la canción “I Will Always Love You”. Sony Records contrató a Whitney Houston para interpretar esta canción en una grabación, sin embargo la canción fue escrita por Dolly Parton. Entonces, existen dos copyrights, uno por la grabación que es propiedad de Sony, y otro por la composición que pertenece a Dolly Parton. Cuando esta canción es descargada de iTunes, la licencia por la composición, es decir el dinero que le corresponde a Dolly Parton debe ser pagado por la compañía discográfica y no por iTunes, y esto se conoce como una passthrough licence o licencia indirecta.

Cuando en 2005 cambian las leyes de derecho de autor en los EEUU, esta licencia indirecta fue eliminada para los servicios de streaming interactivo, por ejemplo Spotify, es decir la responsabilidad de pagar a los compositores comenzó a caer en los hombros de la plataforma que permite la reproducción de material y no de la discográfica dueña de la música.

Entonces, si una persona compone una canción en España y esta canción se reproduce en Spotify en los EEUU, Spotify tendría que haber solicitado una licencia al compositor directamente para poder alojar esta canción en su servicio, pero yo apostaría a que el 99% de los compositores en España, o en cualquier otro país del mundo, no han sido contactados por Spotify. Esto significa que tu música ha sido robada, utilizada sin autorización para generar valor a Spotify.

IM: ¿Cómo se obtiene una licencia?

Existen dos formas en las que Spotify puede obtener una licencia. En primer lugar, pueden contactar directamente al compositor, solicitar una licencia y negociar directamente hasta firmar un contrato de licencia. La segunda forma, que solo ocurre en los EEUU, es a través de una licencia obligatoria, la cual obliga a los compositores a otorgar licencias a cualquier servicio que quiera utilizar sus obras, siempre y cuando les sea notificado. Cuando el compositor es notificado, inmediatamente sabrá que su música está siendo utilizada, Spotify sabrá a quién pertenece cada canción y podrá pagarles cada mes. Esto es importante porque algunas canciones tienen nombres iguales pero están escritas e interpretadas por diferentes artistas.

Los términos de la licencia están dictados por el gobierno de los EEUU, y según estos términos el compositor, o su editorial, deben recibir los pagos por la utilización de sus obras el 20 de cada mes. Si esto no sucede, el servicio o la plataforma están infringiendo la ley. Adicionalmente, la notificación debe ser enviada dentro de los 30 días siguientes al primer uso de las obras en la plataforma, es decir que si la notificación llega el día 31 o después, la plataforma está infringiendo la ley.

Entonces, si Spotify no obtiene una licencia a través de alguno de estos dos métodos, entonces no puede reproducir la música propiedad de esos compositores. Lo que está sucediendo es justamente eso, la música se está reproduciendo sin autorización de sus compositores, y se está utilizando para generar ingresos y valor a una compañía, que ha recaudado más de $1.500 millones en capital aprovechándose de los creadores, para luego salir a la bolsa pública.

Uno pensaría que una compañía como Spotify establecería un mecanismo para identificar a los compositores de las canciones en su servicio y de ese modo poder pagarles, sin embargo tal mecanismo no existe, nunca lo crearon. Existe para identificar y pagar a las discográficas, pero no a los compositores. Para hacer esto, contrataron a un tercero, la agencia Harry Fox, la cual de antemano expresó que no era posible hacer ese trabajo e incluso colocaron una cláusula en su contrato con Spotify en el que se estipula que no pueden ser demandados en caso de no poder hacer el trabajo.

Cuando lancé mi compañía Audiam, estaba bajo la impresión errónea de que Spotify se encargaba de identificar a los compositores de las canciones en su servicio. Audiam es una empresa que ofrece servicios a compositores y editoriales, gestionando las licencias para sus obras en los EEUU y Canadá y asegurándonos de que reciban los pagos por las royalties mecánicas generadas por las reproducciones interactivas, es decir las que genera un servicio como Spotify.

IM: ¿Cómo te diste cuenta de que Spotify no había tramitado las licencias?

En este punto lo que hice fue recabar la metadata de todas la música grabada disponible en servicios digitales, utilizando técnicas y APIs públicas. Extraje toda esta información de plataformas como Spotify, Amazon, iTunes. Toda esta metadata la agregué a mi propia base de datos en mi ordenador y ahora tengo una lista de 70 millones de canciones, incluyendo quién es el intérprete, la duración de la canción, el nombre del álbum, la fecha de publicación y los códigos ISRC de cada una.

Cuando un artista se hace cliente de Audiam, lo que yo hago es buscar en mi base de datos todas las grabaciones que existen de las obras de ese compositor. La primera vez que hicimos este proceso fue con Metallica y nos dimos cuenta de que Spotify no había pagado las royalties mecánicas por más de tres años, durante los cuales las canciones de Metallica habían sido reproducidas unas 400 millones de veces. Esto sin contar las miles de versiones que existen en la plataforma, que también deberían generar royalties mecánicas a Metallica por ser los compositores.

Cuando pedimos explicaciones a Spotify nos dijeron que había sido un error informático, sin embargo cuando hicimos el mismo proceso con las composiciones de Red Hot Chili Peppers nos dimos cuenta de que el 85% de las grabaciones de sus composiciones no estaban pagando las royalties mecánicas. Esto nos sucedió con todos los artistas, de cualquier género.

En Octubre del 2015 uno de nuestros clientes, la compañía discográfica y editorial Victory en Chicago, se dió cuenta de que 4000 de sus composiciones, que habían sido reproducidas 53 millones de veces, no habían pagado ninguna royalty mecánica. En este caso particular, Spotify retiró estas canciones de su plataforma y el incidente obtuvo algo de cobertura en los medios. Fue en este momento que me di cuenta finalmente de que Spotify nunca había solicitado las licencias a los compositores de toda la música disponible en su plataforma. Cuando les pedimos evidencias de las licencias que tenían, no pudieron mostrarnos nada, porque no había nada.

En los EEUU existe una Ley llamada de Daños Legales según la cual cuando existe una infracción de derechos de autor deliberada, la penalización es de $150.000 por infracción. Cuando miramos el catálogo de Spotify, que tiene más de 40 millones de canciones, te haces una idea del enorme riesgo financiero que esto representa. Digamos que de esos 40 millones de grabaciones, algunas son versiones, entonces tenemos que alrededor de 25 millones de grabaciones actualmente disponibles en Spotify no tienen licencia alguna de los compositores. Multiplica esos 25 millones por el monto de la penalización.

La idea de que una plataforma digital pueda hacer esto era algo que jamás se me pudo llegar a ocurrir. Cuando el incidente con Victory llegó a los medios, la gente empezó a comprender lo que estaba pasando, y se introdujeron dos demandas colectivas en contra de Spotify.

Actualmente en Audiam estamos trabajando con catálogos de música hispana, y lo que estamos encontrando es que, si para el resto de grabaciones el 85% no tienen una licencia, en el caso del catálogo hispano el 100% no recibe ningún tipo de pago por royalties mecánicas. En el caso de YouTube es increíblemente peor.

Existe mucha desinformación y los compositores están siendo perjudicados porque no tienen claro como funciona y cuáles son las reglas del juego. Lo peor de todo es que estas plataformas digitales son unas de las compañías más poderosas del planeta: Spotify, Amazon, Google. Todas ellas utilizan la música para obtener cuotas de mercado, para vender iPhones, para vender hardware y software, pero la mayoría de los creadores de esa música no están recibiendo pago alguno.

Ahora bien, existe una regla que los compositores deben conocer, en especial los compositores hispanos: para poder ser elegible de recibir estos pagos por royalties mecánicas en los EEUU, o para poder demandar por infracción de derechos de autor, estos derechos deben estar registrados con la oficina de copyrights en los EEUU. Si el autor no ha registrado las obras, éstas pueden ser utilizadas sin autorización, pero el único recurso que tendrá será pedir que las canciones sean eliminadas del servicio.

La conclusión aquí es que una compañía de tecnología como Spotify ha recaudado más de $1000 millones de dólares a costa de miles de creadores y artistas,  tiene una valoración de más de $8000 millones, gracias a que cogió esta música y la utilizó para crear ese valor, no se molestó en obtener una licencia, no se molestó en pagar, cuando paga la cantidad es irrisoria y su contabilidad es un desastre, no se molestó en crear una infraestructura para esto.

Con mi compañía lo que he hecho es que he logrado que estas plataformas digitales paguen lo que corresponde a mis clientes; ahora mismo estoy recibiendo dinero que se generó en 2007. Algunos clientes deciden tomar acciones legales

IM: Entonces, ¿Las discográficas pasan por alto esta situación?

En el caso de los pagos de royalties mecánicas, las discográficas no tienen nada que ver. La responsabilidad la tienen las plataformas: Spotify, Google, Amazon. Las discográficas no tienen ninguna culpa aquí.

Lo que hace todo esta situación aún más retorcida es que cuando Spotify recibe una notificación de un compositor diciéndole que no está cumpliendo la ley porque no tiene licencias, lo que debería pasar es que se elimina la música del servicio, pero a su vez nadie quiere que su música sea eliminada del servicio, lo que quieren es que les paguen. Entonces, si lo notificas pierdes un canal de distribución importante para tu música, y si no lo notificas, no te pagan.

IM: Entonces pierden de cualquier manera.

Ya están perdiendo. Lo que yo digo es que de cualquier forma no les pagan, así que no hay diferencia. La realidad es que si todas las editoriales y compositores un día dijeran no más y retirasen su música, Spotify dejaría de existir. Por esto es que es importante difundir esta información y que la gente sepa lo que está pasando, porque sin los compositores, sin las editoriales, sin las discográficas, no existe Spotify.

IM: Para un compositor el hecho de estar en Spotify aunque no reciba pago alguno, es beneficioso porque al menos su música está siendo escuchada.

Eso lo entiendo y es lógico, pero yo le diría, ¿Qué va a pasar dentro de 3 o 4 años si no hacemos nada ahora mismo? No va a existir una industria de la música, nunca te van a pagar por nada, toda esa visibilidad de tus obras no servirá de nada. El negocio de la música consiste en encontrar formas de ganar dinero de la música, si lo que quieres es eso, debes tomar una posición ahora. En 3 o 4 años Spotify ya habrá salido a la bolsa pública y un valor de 20 mil millones. Creo que hay que pensar más estratégicamente y plantarse diciendo: me gusta tu servicio, quiero estar allí, pero por favor ¿podrías obtener una licencia y pagarme? Y si hay suficientes compositores y editoriales haciendo esto, tendrá un impacto.

IM: ¿Algo más que agregar para cerrar?

Simplemente quiero que la gente sepa que, sin importar en qué país vives las mismas reglas se aplican si tu música se escucha en los EEUU, y conocer esta información es muy importante porque ahora vivimos en una industria global. El mercado de los EEUU es el mercado más importante y aquí tenemos un público hispano gigantesco que escucha y compra música. Hay una enorme cantidad de dinero que no se está pagando, alrededor de $400 millones al año, es impresionante.

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Editora Senior de IndustriaMusical.es. Events Manager. Coordinadora del Programa en Music Business de SAE Institute Barcelona.

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